Sobre la felicidad

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¿Somos felices?

¿Por qué consideramos que el objetivo de los seres humanos es ser felices? ¿Cómo se mide la felicidad? Es un sentimiento tan personal y ambiguo que difícilmente podemos cuantificarlo.

Sólo alcanzamos la felicidad plena cuando superemos todos nuestros miedos.

La felicidad como estado de ánimo permanente no existe sino sólo existen “momentos puntuales de felicidad”. Esos momentos en los que satisfacemos necesidades básicas fisiológicas, beber cuando tenemos sed, comer cuando tenemos hambre o dormir cuando tenemos sueño.

Algunos dicen que la felicidad es como una silla con cuatro patas: amor, trabajo, amigos y salud. Si falta alguna de las tres patas la silla cojea y si fallan más de una nos caemos y seremos infelices.

Llevando al extremo la cuestión, para ser feliz hay que evitar a toda costa amar ni a nadie ni a nada. De lo contrario siempre veremos mermados partes de nuestra felicidad por el sufrimiento potencial que nos produce el pensar el que le pueda pasar algo a ese ser querido que tanto amamos, e incluso el pensar el que podamos perderlo. Pero lo anterior, además de ser imposible de llevar a la práctica -incluso de considerarlo inhumano- produce la paradoja de ¿cómo vamos a ser mínimamente felices sin amar ni a nada ni a nadie?

Vivir es sufrir. Se sufre por amor y desamor. Por apegos y desapegos. Se sufre al ver sufrir a los demás.